Cuando compró la Finca El Paraíso la mayoría de los cafetos tenían más de 25 años, por lo que comenzó a replantarlos con las variedades Costa Rica y Java. Además de café, también cultiva yuca y limón.
Arturo estudió Administración de Empresas con Máster en agroindustrias en Argentina. Durante su estancia fuera de Colombia, quedó cautivado por el mundo del café de especialidad. A su regreso a Colombia, decidió involucrarse en el cultivo del café, ya que vio una gran oportunidad para formar parte de este movimiento. Su enfoque se centró en aplicar las prácticas agrícolas correctas en su finca para producir cafés de la más alta calidad.
Los primeros años en su finca los dedicó a replantar los árboles y mejorar las prácticas. Tras tres años, los nuevos árboles comenzaron a dar fruto y los resultados fueron excelentes, lo que animó a Arturo a continuar con la revitalización de la finca. Arturo colabora con Cofinet que ha sido de gran ayuda para ampliar sus conocimientos y contar con su asistencia técnica.
Arturo admira la evolución de la industria cafetera, que ha pasado de una producción centrada en el mercado al café de especialidad. Ha presenciado este cambio de primera mano, ya que la mayoría de los caficultores que conoce ahora priorizan la calidad sobre el volumen.
La variedad Chiroso ha obtenido buenas puntuaciones en la Taza de la Excelencia y se ha ganado una buena reputación entre los consumidores más exigentes por sus notas florales, acidez brillante y perfil complejo.
Es una mutación que se encontró en la región de Urrao, Departamento de Antioquía. Durante años fue muy valorada por su adaptación a climas fríos, en zonas de mucha altitud, y sus rendimientos consistentes. Posteriormente gracias a su capacidad de dar una taza compleja ha cautivado a muchos profesionales y caficultores.
Arturo y su equipo de cosechadores recogen la cerezas del café sólo cuando están en su óptimo momento de maduración. Después de llevan a la finca El Paraíso donde se seleccionan por flotación para descartar las cerezas con baja densidad, inmaduras y defectuosas. Después se llevan al centro La Pradera donde se realiza un nuevo proceso de selección por flotación y manual. Seguidamente se realiza una fermentación con aire de 45 horas y se colocan sobre camas africanas bajo invernadero para mantener la temperatura entre 20-38ºC para su secado durante 8 a 12 días hasta que su humedad está entre 9,5-11% que consideran que es la óptima para este café.


