Andrea y Jaime se ocupan del cultivo y procesos post-cosecha en origen. Cuentan con la guía de Yeimy Loaiza que se ocupa de las labores de comercialización en Europa.
Este café se beneficia de uma maduración lenta de la cereza debido a su elevada altitud y las condiciones de bosque nuboso donde se cultiva.
La combinación de lluvia consistente, suelo fértil y elevada altitud favorecen la maduración lenta que permite obtener cafés complejos, vibrantes con un gran personalidad.
Después de su cultivo los cafés se analizan en el laboratorio Asocafé Tatamá y finalmente se somenten a un análisis físíco en el Laboratorio de Granja Paraíso 92.

